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Los romanos y su época

En Roma la vida secular y la vida religiosa siempre habían estado entrelazadas. Cada ciudad del imperio está protegida» por sus propios dioses y los edificios de la antigua Roma, desde los baños hasta los circos, estaban adornados con estatuas de los dioses y contaban con altares y pequeños santuarios.

Augusto se interesó por la vida religiosa y durante su reinado restauró ochenta y dos templos que se encontraban en mal estado y autorizó la construcción de otros treinta? Ahora bien, nadie en el mundo pagano esperaba que la religión proporcionará una respuesta al significado de la vida. Era la filosofía la que conducía a un conocimiento de este tipo.

Los romanos veneraban a los dioses paganos para que les ayudarán durante las crisis, para asegurar que el estado contaba con su bendición y para experimentar «un saludable sentido de comunidad con el pasado A los paganos cultos el dios cristiano les resultaba primitivo.

Mientras que de algún modo parece lógico que un gran emperador o un gran guerrero, como Alejandro Magno, fueran dioses o hijos de dioses, veneran como dios a un pobre judío que había sido condenado a morir como los criminales en un remoto rincón del imperio era absurdo. Aunque había muchos dioses a los que los paganos adoraban, y los santuarios estaban por doquier los santuarios son el alma misma del campo», dijo un escritor), en la práctica había en Roma tres cultos más importantes que todos los demás.

Estos eran el culto del emperador, de Isis y de Mitra Julio César había sido deificado tras su muerte en el año 44 a.C., el primer emperador que recibió semejante reconocimiento. Estando emparentado con César, Augusto se refirió abiertamente a sí mismo como el <hijo de dios> Él también fue deificado tras su muerte y lo mismo ocurrió con su Tiberio. Los paganos tenían una tradición de pensamiento libre y los ciudadanos eran libres de decidir cómo interpretaban el carácter divino de su emperador.

En la parte occidental del imperio lo que se veneraba con frecuencia era el numen del poder divino genérico vinculado a su rango. En la parte oriental, por otro lado, era la persona misma la que era considerada divina. Muchos veneraba a Apolo, la deidad solar predominante, cuyo culto había fomentado Augusto, pero también era popular el culto de Isis y de Serapis (originalmente Osiris), que había nacido en Egipto.

A Serapis se lo identificaba con el Toro divino, Apis, en el que Osiris se convirtió tras su muerte, y esto permite vincularlo a Zeus, Poseidón y Dionisos, todos ellos dioses relacionados con el toro en Oriente Próximo. Isis era la señora de la magia y la encargada de traer la civilización al mundo.

Era una diosa salvadora y recuerda a las grandes diosas de anteriores épocas.26 El mitraísmo era una rama del zoroastrismo en Persia. El emperador Cómodo (180-192) venero a Mitra y el emperador estoico Marco Aurelio fundó un templo en su honor en la colina vaticana.

Este culto parece haber empezado en Siria hacia el año 60 dC. y fueron los soldados romanos los que lo llevaron a la capital imperial, donde continuó siendo una religión de soldados, en cuyos ritos no había lugar para las mujeres? Había una complicada, y aterradora, ceremonia de iniciación y siete grados de pertenencia. A los seguidores se les denominaba sacrati, «los consagrados», y entre las prácticas se incluye una comida en comunión.

Acaso por esta razón, muchos cristianos consideraban el culto de Mitra como una versión degradada y blasfema de su propia fe. Una de las ideas centrales del mitraísmo era la noción dualista de que el mundo es escenario de una batalla perenne entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad.

Esta era una creencia común al cristianismo y ello diferenciaba a ambas religiones de las demás concepciones paganas, que por lo general pensaban que el mundo natural era fundamentalmente bueno o, por lo menos, neutral.
La festividad de Mitra se celebraba el 25 de diciembre (recuérdese que éste era un mundo sin fines de semana, en el que los únicos días libres eran las festividades). Aunque estas figuras eran las dominantes, la idea de una religión monoteísta no estaba en la naturaleza de los romanos, mucho más interesados en hallar lazos entre sus dioses y los de otros pueblos algo que los hacía tolerantes.